domingo, 7 de julio de 2013

Capitulo 8 - Siempre a tu lado

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A la mañana siguiente, Paula se puso uno de los preciosos vestidos que una boutique especializada en ropa de maternidad había llevado para ella al apartamento. Pedro había insistido en que viera al ginecólogo antes de irse a la isla, de modo que, acompañada por él, y por varios miembros de su equipo de seguridad, entraron en la consulta del médico.

Se sentía incómoda y un poco avergonzada por llevar tanta gente alrededor, pero también contenta por la aparente preocupación que Pedro mostraba por su salud. La enfermera les indicó que esperasen un momento y Pedro empezó a pasar las manos por sus brazos, como para tranquilizarla. Y cuando el médico entró en la consulta, la tomó por la cintura. No parecía tener prisa por soltarla.

Después de ciertos preliminares sobre su condición, el ginecólogo miró su informe.
-Doctor: Me gustaría hace una ecografía para comprobar que todo está bien.
-Pedro: ¿Hay alguna causa de preocupación? —preguntó.
-Doctor: No, es sólo una precaución. Como se marchan del país y la señorita Chaves ha sufrido recientemente un trauma, quiero comprobar si el feto se encuentra en buen estado.

Pedro tomó la mano de Pau.
-Pedror: Yo estaré contigo. No te preocupes.
Ella sonrió.
-Pau: No estoy preocupada. Ni siquiera resulté herida en el accidente y estoy segura de que el niño se encuentra bien.

El ginecólogo le pidió que se tumbase en la camilla para ponerle una especie de gel sobre el abdomen. Un segundo después, una imagen borrosa aparecía en la pantalla del ordenador. Pau nerviosa, apretó la mano de Pedro.
-Doctor: ¿Quieren saber si es niño o niña?
-Pau: Sí, yo sí —susurró ella— ¿Vos queres saberlo?
Pedro sonrió.
-Pedro: Sí, a mí también me gustaría saberlo.
Los dos se quedaron observando el borrón de la pantalla hasta que, poco a poco, empezó a ser más claro.
-Doctor: Es una niña —anunció el ginecólogo.
-Pau: ¿Esa mancha borrosa es mi hija? —preguntó, con un nudo en la garganta.
-Doctor: Desde luego que sí. Esas son las piernas… y ahí están las nalgas. Un niña muy hermosa —bromeó el médico.
-Peter: Es preciosa —dijo inclinándose para besar a Pau— Gracias, cariño.
-Pau: ¿Por qué me das las gracias?
-Pedro: Por nuestra hija —sus ojos estaban clavados en la pantalla del ordenador, como fascinado por la imagen.
-Doctor: Bueno, ya hemos terminado —anunció, ofreciéndole un pañuelo de papel. Pedro la ayudó a incorporarse en la camilla, un poco nervioso.
-Pau: ¿Está todo bien?
-Doctor: Perfectamente. Pero deben ponerse en contacto con un ginecólogo cuando lleguen a Italia. La niña parece estar muy sana, pero debe visitar regularmente a un médico.
-Peter: Mientras estemos en la isla habrá siempre un médico Y una enfermera con nosotros.
-Doctor: Estupendo. Cuídese, jovencita —sonrió el hombre.

Pau le devolvió la sonrisa mientras bajaba de la camilla con ayuda de Pedro. Unos minutos después estaban en la limusina.
-Pedro: ¿Te encuentras bien? El jet está esperando en el aeropuerto, pero si estás cansada…
-Pau: Estoy perfectamente —sonrió ella— Y vos, ¿estás contento porque es una niña Pedro?
Él puso una mano sobre su abdomen.
-Pedro: ¿Te he dado alguna razón para que pienses que no lo estoy?
-Pau: No, al revés. Pero, al saber que es un niña, ahora todo me parece tan… no sé, tan real.
-Pedro: Me hubiera gustado un niño también, la verdad. Mientras nazca sano, da igual lo que sea.
-Pau: Si pudiera recordar, todo sería perfecto…
-Pedro: No te lamentes por cosas que no puedes controlar —sonrió— Ya te acordarás.
-Pau: Sí, es verdad. Pero me gustaría… Me gustaría recordar que te quiero —le confesó ella.

En los ojos de su prometido vio muchas emociones conflictivas. Emociones que no podía entender.
-Pedro: A lo mejor puedes aprender a quererme otra vez.
-Pau: Me lo estás poniendo muy fácil —sonrió ella, apoyando la cabeza en su hombro.

Pero entonces un pensamiento la asaltó: Pedro no había dicho que la quería. Ni una sola vez… ni cuando estaba en el hospital, ni en casa.

¿No sería normal decírselo después de un trauma así? ¿No sería lógico que Pedro le recordara su amor ya que ella no podía recordarlo?

Estaba a punto de preguntarle, pero la pregunta murió en sus labios al verlo concentrado en la pantalla de televisión que había en el respaldo del asiento y, poco después, llegaron al aeropuerto. El interior del jet era tan lujoso como el apartamento en el que vivían o la limusina en la que se movían por Nueva York. Pero era algo que, sin saber por qué, no la sorprendía demasiado.

-Pedro: Hay una cama. En cuanto hayamos despegado puedes tumbarte.
-Pau: Muy bien —murmuró ella, viendo cómo parte del equipo de seguridad subía tras ellos— Pedro, ¿por qué llevas tantos guardaespaldas?
Él carraspeó, nervioso.
-Pedro: Soy un hombre rico, Pau, y hay gente que querría hacerme daño. A mí… o a las personas cercanas a mí.
-Pau: ¿De verdad estamos en peligro?
-Pedro: El trabajo de esos señores es precisamente que no haya ningún peligro. No te preocupes, Pau. Yo me encargaré de que mi princesa y tú estén a salvo.
-Pau: Es que no entiendo muy bien tu mundo…
-Pedro: Nuestro mundo. Un mundo del que tú formas parte.
-Pau: Sí, claro. Pero no es fácil acostumbrarse.

Unos minutos después el avión despegó y Pau intentó relajarse. Aterrizaron varias horas después y Pedro la ayudó a bajar del jet para llevarla a un helicóptero que los esperaba en la pista. Pau iba mirando por la ventanilla del helicóptero mientras se alejaban de Nápoles para cruzar el Mediterráneo. En la distancia vio unas enormes rocas, pero cuando iba a preguntarle a Pedro éste señaló unos auriculares que había sobre el asiento.
-Pedro: Son los acantilados de Capri —le explicó cuando se los hubo puesto— Si quieres, podemos ir a verlo cuando te hayas recuperado del viaje.
-Pau: Sí, me gustaría mucho— minutos después —¿Y… esa isla? ¿Cómo se llama?—preguntó, señalando un pedazo de tierra que se veía en la distancia.
-Pedro: Alfonso
-Pau: Ah, claro. Debería haberlo imaginado.

Cuando se acercaban a la isla, Pau empezó a sentirse angustiada y Pedro debió darse cuenta porque tomó su mano.
-Pedro: No debes preocuparte. Te gustará la isla, ya lo verás. Y será bueno para ti poder concentrarte exclusivamente en descansar y recuperar fuerzas.

Pau no discutió, pero no tenía la menor intención de pasar su tiempo en la isla «descansando».

Aterrizaron en un helipuerto situado a la espalda de una mansión palaciega, frente al mar. Pedro la tomó por la cintura y luego le hizo una seña para que esperase mientras él hablaba con el piloto. Mientras tanto, Pau miró la casa, esperando recordar algo. Nada. Seguía sin recordar nada, como si nunca hubiera estado allí.
-Pedro: Vamos —dijo después— Aquí hace frío.
-Pau: ¿Yo he estado aquí alguna vez?
-Pedro: No, es tu primera vista a la isla.
-Pau: No lo entiendo. ¿Estamos prometidos y nunca he estado en tu casa?
Pedro apretó los labios.
-Pedro: Nuestra casa ha estado hasta ahora en Nueva York.

Una nube de confusión pareció envolverla. ¿Por qué no había ido a la isla ni siquiera una vez? ¿No era la casa de su prometido? Él tomó su mano para llevarla hacia la verja de entrada. Tras la verja, en medio de un patio, Pau vio una piscina de brillantes aguas azules. Pero, para su sorpresa, la piscina entraba en la casa bajo un elaborado arco de hierro y cristal.
-Pedro: Es una piscina climatizada —le explicó— En esta época del año hace demasiado frío para bañarse fuera, pero puedes bañarte en la parte de dentro si el médico te da permiso.

El primer piso de la casa era estilo loft, dividido en tres zonas, con un salón enorme, una amplia cocina y un comedor. Una de las paredes era enteramente de cristal, de modo que podía ver el mar desde todos los ángulos.

El mar, el jardín, y una piscina olímpica.

Pero, de repente, una mujer en bikini entró en la casa y Pau la reconoció como la ayudante personal de Peter. Julieta
¿Qué hacía allí?, se preguntó. Además, hacía demasiado frío para estar bañándose en la piscina. ¡Y con un tanga, además!

Hola perdon por la hora pero pude subir antes, muchisimas gracias a todas las que se toman la molestia de comentar, a historia me encanto desde el minuto uno que la lei por eso decidi adaptarla y compartirla con ustedes, y tambien quiero agradecer a todas las que leian mi nove http://www.nadaescasualidadpyp.blogspot.com/ esa no es adaptada, la escribo yo y es un mimo al alma saber que a mucha gente le gusta y me preguntan por ella, esta semana me es imposible escribir con todo lo de #VDL pero apartir de la proxima me pongo al dia con los capitulos. besos y que tengan una linda semana :) @patty_lovepyp

3 comentarios:

  1. Me tiene atrapada!!!!!!!!! Espero pronto el próximo cap!!!!

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  2. buenísimo,seguí subiendo!!!

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  3. Me encanta. A mi tambien me atrapo completamente esta historia.... me quedo una duda, nos avisas que esta semana sera imposible escribir pero, ¿hablas de tu novela http://www.nadaescasualidadpyp.blogspot.com/ o de esta adaptacion? ... espero que no sea esta adaptacion que nos tiene atrapadisimas :)
    Espero leer el prox capitulo pronto. Gracias por escribir

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