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Entre la visita del ginecólogo y el largo baño relajante, Pau casi había conseguido olvidar la presencia de Julieta en la casa. Y cuando Pedro entró en el dormitorio para acompañarla al salón le sonrió, contenta.
-Pedro: Estás guapísima. Tienes mejor cara y pareces relajada.
-Pau: El médico ha dicho que estoy perfectamente, así que no hay ninguna razón para preocuparse.
-Pedro: Me alegro. Tu salud es importante para mí —sonrió, tomándola del brazo.
Pero cuando estaban bajando la escalera, Pau vio a Julieta bajo el arco que daba al salón. Y se quedó helada.
La ayudante de Pedro había cambiado la tanga por un vestido de diseño que moldeaba cada una de sus curvas y se sintió avergonzada por el sencillo pantalón y la blusa premamá. Casi le daban ganas de volver a su habitación para cambiarse de ropa.
Pero como no quería que Julieta se diera cuenta de que estaba celosa, se agarró al brazo de Pedro e intentó sonreír.
-Julieta: De haber sabido que no íbamos a vestirnos para cenar hubiera elegido algo diferente —dijo, toda falsa inocencia— Como normalmente le gusta arreglarse por las noches… —añadió, mirando a Pedro.
-Pedro: Lo más importante es que Pau esté cómoda. Y como hemos venido aquí precisamente para estar solos, no tiene sentido vestirse de manera formal.
A Pau le dieron ganas de echarle los brazos al cuello.
-Pedro: Vamos, Emilia y el doctor Torre están esperándonos para cenar.
La cena, imaginó, debía ser deliciosa. Pero ella no registró sabor alguno, pendiente como estaba de la conversación que mantenían Pedro y su ayudante.
Cuando Emilia llevó el postre y su prometido seguía concentrado en Julieta, Pau se levantó y tiró la servilleta sobre la mesa.
-Pedro: ¿Ocurre algo?
-Pau: No, estoy bien. Me voy a la habitación.
Cuando llegó al pie de la escalera, Emilia la tomó del brazo.
-Emi: ¿Quieres que te ayude?
-Pau: No hace falta, gracias.
-Emi: Pero el señor Alfonso…
-Pau: El señor Alfonso sabe que estoy bien, no te preocupes.
Desde luego no se había molestado en acompañarla, pensó cuando llegó al dormitorio. Evidentemente, su conversación con Julieta era más importante.
Suspirando, se acercó a la ventana para mirar el jardín, iluminado por la luz de la luna. Tenía una cualidad mágica que la intrigaba y quizá un paseo le sentaría bien, pensó.
Poniéndose un jersey sobre los hombros, Paula bajó la escalera agarrándose a la barandilla… enfadada con Pedro por haberla vuelto paranoica con su preocupación.
Podía oír voces en el comedor, pero salió al jardín por la puerta de atrás y respiró la brisa del mar que acariciaba su cara. Hacía fresco, pero era una noche preciosa, llena de estrellas. En la distancia podía oír el sonido del mar y eso la tranquilizó un poco. Suspirando, tomó un camino que parecía llevar a la playa, pero se detuvo frente a una fuente de piedra iluminada por focos situados en el suelo.
—No deberías estar aquí.
La voz de Pedro la sobresaltó.
-Pau: ¿Cómo me has encontrado tan rápido?
-Pedro: Sabía dónde estabas en cuanto saliste de casa —dijo él.
-Pau: ¿Cómo?
-Pedro: Los de seguridad me dijeron que habías salido al patio.
-Pau: Pero bueno…
-Pedro: No quiero que subas y bajes sola las escaleras, Pau. Y no deberías salir al jardín de noche si no estoy contigo.
-Pau: Tú no puedes acompañarme a todas partes. Además, ¿cómo ibas a hacerlo si estabas pegado a tu ayudante? —replicó ella.
Había querido parecer despreocupada, pero la nota de rabia en su voz era evidente y apretó las manos, enfadada consigo misma.
-Pedro: No te he hecho caso durante la cena, lo siento. Tenía que solucionar varias cosas con Julieta antes de que se marche por la mañana —le explicó— Voy a estar alejado de la oficina durante estas vacaciones y, aunque puedo trabajar desde aquí, prefiero dedicarte a ti mi tiempo.
Pau asintió con la cabeza. ¿Siempre se sentía tan insegura con su prometido? Esperaba que no, porque de ser así sería una existencia insoportable.
-Pedro: Prométeme que no volverás a salir al jardín de noche sin avisarme —levantando su barbilla de Pau con un dedo— No puedo protegerte a ti y a mi princesa si desoyes mis consejos.
-Pau: ¿Qué podría pasarme en el jardín?
-Pedro: No lo sé, pero debes tener cuidado. Aunque he hablado con el doctor Torre y me ha dicho que no hay ningún problema para que hagamos el amor.
-Pau: ¿Le has preguntado eso?
-Pedro: No quiero hacerte daño, ni a ti ni la niña, así que tenía que asegurarme de que podíamos hacerlo —sonrió él, tomándola en brazos como si no pesara nada.
-Pau: ¡Hay gente de seguridad vigilando!
-Pedro: Son hombres, cariño. Lo entenderán perfectamente— rió.
Pau enterró la cara en su cuello. Pero, mientras subía la escalera, su nerviosismo aumentó. Deseaba lo que estaba a punto de pasar, pero también lo temía. ¿Cómo iba a mantener un ápice de control cuando él lo destrozaba con una sola caricia?
Esa reacción la hacía vulnerable, como si no pudiera esconderle nada. Ni siquiera estaba segura de querer hacerlo, pero hasta que recuperase la memoria debería proteger sus emociones.
Pedro la dejó sobre la cama, mirandola con los ojos brillantes mientras levantaba su camisa e inclinaba la cabeza para depositar un beso sobre su abdomen. Había mucha ternura en ese gesto, pensó Pau
-Pedro: ¿Esto es lo que quieres? —murmuró, colocándose encima pero apoyándose en las dos manos para no cargarla con su peso.
-Pau: Sí… —murmuró ella, deseando que cumpliera la promesa que había en sus ojos.
-Pedro: En muchos sentidos, ésta es nuestra primera vez juntos. Y no quiero asustarte.
-Pau: Te deseo— Pedro se incorporó y, mientras empezaba a desabrochar su camisa, ella lo miraba con el pulso acelerado. Lo vio tirar la camisa al suelo y empezar a quitarse los pantalones… era como si hubiera visto antes esa escena, pensó.
-Pau: Lo has hecho antes —murmuró.
-Pedro: Te gusta, me lo has dicho muchas veces —sonrió él— Y a mí me gusta complacer a mi mujer— Por fin, se bajó los calzoncillos de seda oscura y Pau tragó saliva al ver su erección. Era sencillamente hermosísimo, poderoso, masculino—Y ahora tengo que quitarte la ropa.
En un momento de pánico, Pau puso las manos sobre su torso. ¿La encontraría hermosa? ¿Reaccionaría como había reaccionado ella? Intentó recordar algo, pero su mente seguía en blanco.
Pedro apartó sus manos y la puso sobre la almohada.
-Pedro: No te escondas de mí. Eres preciosa y quiero verte— Pau se pasó la lengua por los labios, sus pezones endureciéndose bajo el sujetador. De repente, quería estar con él, piel con piel, sin el impedimento de la ropa.
Pedro empezó a tirar de su camisa mientras la besaba en el cuello, en la garganta… asombrosamente, le había quitado la ropa sin que se diera cuenta y sonreía de manera arrogante mientras tiraba al suelo la última prenda. Cuando deslizó una mano tiernamente por su cuerpo y la dejó entre sus piernas, un gemido escapó de la garganta de Pau.
Estaba encima de ella, sujetándose con las manos, separando sus piernas con una rodilla… y pau le echó los brazos al cuello mientras se hundía en ella. Mientras la poseía la abrazaba tiernamente, con cuidado para no apoyar el peso de su cuerpo sobre su abdomen.
La llevó al paraíso y, en ese momento, por primera vez, se sintió en casa. Sintió que aquél era su sitio y que no estaba viviendo la vida de otra persona. Sus ojos se llenaron de lágrimas y sólo cuando encontró alivio entre sus brazos Pedro se dejó ir, cayendo luego suavemente sobre su pecho.
Cuando intentó moverse, Pau murmuró una protesta.
-Pedro: Peso demasiado —dijo tumbándose de lado y pasando una mano por la curva de su cadera. Durante largo rato estuvieron así, en silencio. Pero, poco a poco, a Pau se le cerraban los ojos…
-Pau: ¿Pedro?
-Pedro: ¿Sí?
-Pau: ¿Siempre era así?
-Pedro: No. Esta noche ha sido… mucho mejor.
Con una sonrisa en los labios, y sintiéndose envuelta por el calor y el olor de Pedro, Pau se quedó dormida.
Les dejo 2 y mañana prometo subir otros dos, disfrutenlo y comenten. Pdta:GRANDE OLIMPIA CARAJEM :) @patty_lovepyp
ayyyyyy y ahora?
ResponderEliminarodio a esa asistente.
mal bicho, seguro fue ella la que le puso los papeles al ppio.
jajaja quiero mas!!!
me encanto , pero pedro no se da cuenta que su asistente es una mosquita muerta, la odio ya, aguante pau subi mas
ResponderEliminarMe encanta!! Espero el proximo!
ResponderEliminarMe encanta la novela, esta buenisima..... espero el se de cuenta que ella no fue quien lo traiciono o robo informacion...... ¿pau recordara todo? ¿hasta la forma que el la trato la ultima vez cuando el la echo a la calle? ...... creo seria mejor que no recuerde, pobre pau ♡
ResponderEliminarbuenísimo,seguí subiendo...
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