viernes, 26 de julio de 2013

Capitulo 24- Siempre a tu lado

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Pedro entró en el hotel Imperial Park, apartando de mala manera a los empleados que se acercaban a saludarlo. Alguien estaba sujetando las puertas del ascensor y, a toda prisa, subió y pulsó el botón de la última planta.

 Unos segundos después, entraba en la suite reservada normalmente para los VIPS, donde lo esperaba su hermano.

-Pedro: ¿Por qué no la has llevado al apartamento?
-Nan: Estaba muy alterada y no quería ir allí de ninguna manera. Dile a esa psicóloga que venga aquí. A lo mejor ella puede ayudarla.
-Pedro: Pareces preocupado por Pau.
-Nan: Bueno, al fin y al cabo va a ser la madre de mi sobrino —se encogió de hombros— Pero tenías razón, actúa como si fuera a ella a quien se ha hecho daño. Al verla en el parque así… quise ayudarla.
-Pedro: ¿Dónde está ahora?
-Nan: Dormida. Se quedó dormida mientras la traía en brazos.

Pedro se dirigió al dormitorio, decidido a comprobar por sí mismo que Pau estaba a salvo. Pero incluso con la luz apagada pudo ver su expresión de dolor.

Alargando una mano tocó su cara, apartando un mechón de su frente. Ella no se movió. Estaba pálida y tenía los párpados enrojecidos de tanto llorar. Y se le encogió el corazón al verla así. Mientras volvía al salón, sacó el móvil del bolsillo para pedirle a la psicóloga que fuera al hotel.

Cuando terminó, cerró el teléfono y miró a su hermano.

-Pedro: ¿Dónde la has encontrado?
-Nan: Sentada en un banco del parque. Iba descalza y estaba helada.
-Pedro: Yo… no sé qué hacer.
-Nan: ¿Seguis pensando que es culpable?
-Pedro: No lo sé —admitió— A veces pienso que eso ya no importa.
-Nan: Cuando la vi en el banco, tampoco me importó a mí.

La psicóloga llegó unos minutos después y Pedro le explicó la situación. A pesar de que le resultaba muy desagradable contarle detalles tan íntimos de su vida a una extraña, quería que lo supiera todo para que pudiese ayudar a Pau. Afortunadamente, la psicóloga no hizo ningún comentario. Sencillamente, aceptó la información y pidió ver a la paciente.
-Pedro: Ahora está descansando, pero puede esperar en la habitación hasta que despierte. No quiero que vuelva a marcharse.
—Muy bien.

Pedro la acompañó a la habitación y, al abrir la puerta, Pau se movió, pero cuando iba a dar un paso adelante, la psicóloga se lo impidió.
—Deje que hable yo con ella.
-Pedro: De acuerdo.
Se quedó en el pasillo, con el corazón encogido. Hubo un largo periodo de silencio y luego oyó un murmullo de voces. Era la psicóloga quien hablaba sobre todo, pero después oyó la temblorosa voz de Pau y aguzó el oído para tratar de entender algo.

-Pau: Fui al ginecólogo el día que Pedro volvía de viaje y cuando descubrí que estaba embarazada me quedé sorprendida. Me preocupaba la reacción de Pedro. Quería que hablásemos de nuestra relación, de lo que sentía por mí…
—Sigue —la animó la psicóloga.
Las preguntas de Pau aquella noche de repente tenían sentido para él…
-Pau: Me dijo que no teníamos una relación. Que yo era su amante, una mujer a la que pagaba por acostarse con ella.
Pedro quiso protestar, entrar en la habitación y decir que jamás la había considerado eso.
-Pau: Y luego me acusó de… —bajó la voz y Pedro no pudo oír lo que decía.
—Tranquila, tranquila.
-Pau: Me dijo que le había robado, que me había llevado unos planos de su oficina. Y luego me dijo que me fuera.
—¿Tú habías robado los planos?
-Pau: Es usted la primera persona que se molesta en preguntarme.
Pedro hizo una mueca. Era verdad, no se había molestado en preguntarle, ni siquiera la había dejado hablar.
-Pau: Me quedé tan sorprendida que salí del apartamento sin decir nada más. Pensaba volver al día siguiente para hablar con él, cuando estuviera más calmado.
—¿Y qué pasó?
-Pau: Un hombre me agarró por la calle y me puso algo en la cabeza. Luego me metieron en un coche y me llevaron a algún sitio, no sé dónde.

Me dijeron que me habían secuestrado para pedir un rescate… y yo estaba tan asustada por mi hijo.
Pedro apretó los puños.
-Pau: Enviaron dos demandas de rescate —siguió— pero Pedro se negó a pagar. Me dejó con esos hombres… ni siquiera valía medio millón de dólares para él.

Cuando empezó a llorar, Pedro se quedó mirando hacia delante, perplejo. Él no había recibido ninguna demanda de rescate… ¿Pau había creído que no quería salvarla, que la había dejado a propósito en manos de esos canallas? Atónito, sintió que una lágrima rodaba por su rostro.


Yo se que me aman porque hoy subo temprano :) disfrutenlo y comenten que falta poco @patty_lovepyp que tengan un lindo dia.

8 comentarios:

  1. sii te amo por subir temparano!!! me llore todo el capitulo!! es re lindo

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  2. Hermoso el cap!!! Espero el siguiente hoy a la noche please!!!!!!!!!!!

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  3. hermoso el cap!! me lo llore todo jaja espero que se arreglen pronto

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  4. esto es crueldad..... no se si es mi ansiedad o cada vez lo capitulos me parecen mas cortos......
    se buena y subi otro Patty, please, nos esta matando la intriga.
    Por fin el tonto esta escuchando por boca de Pau lo que realmente paso... ahora tendra que arrastrarse y pedirle perdon mil veces para que no quiera alejarse de él nuevamente.
    Esta bueno que uno de los hermanos ya esta de su lado, y no se por que sospecho que el otro hermano, Fede, tal vez esta detras de todo esto con la arpia asistente de Pedro.
    Ok, gracias por escribir esta novela Patty, esta buenisima!!!!

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  5. Buenisimo capitulo. Espero Pau pueda perdonarlo por ser tan tarado... me encanta tambien que ya uno de los 2 hermanos la apoya y le cree.... subi otro capitulo please, daaaaale no seas mala....
    Hermosa historia..............

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  6. ayyy ojala se sepa toda la verdad ya... buenísima la nove, seguí subiendo!!!

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  7. pobre pau.. seguro la hdp de julieta fue la culpable de tos, la q vendio los planos y no le dio a pedro la cartas d resate ggrr la odiooo... y pedro un bobo x no escucharla antes...

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