domingo, 28 de julio de 2013

Capitulo 26- Siempre a tu lado

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Pau se dio cuenta de que alguien la llevaba en brazos. Pero no era Pedro.
-Nan: Tranquila, cuñada. Estás a salvo.
-Pau: ¿Dónde me llevas?
-Nan: A un sitio seguro, tranquila. Pedro no dejaría que te pasara nada.
Pau iba a protestar que Pedro no haría nada por ella, pero no tenía energía para hacerlo. No tenía energía para respirar siquiera.

Cuando despertó de nuevo, había una frescura en su cerebro que había estado ausente desde el día que recuperó la memoria. La confusión había desaparecido, pero con esa nueva claridad llegó un dolor insoportable.

Se sentía alerta, como si hubiera dormido durante una semana. Y tal vez había sido así. No sabía cuánto tiempo había transcurrido y, aunque el pasado ya no era un misterio, los eventos de los últimos días estaban como envueltos en niebla para ella.

Suspirando, se incorporó en la cama… y cuando miró alrededor se dio cuenta de que no sabía dónde estaba. Era una habitación espaciosa y alegre, con varias ventanas que dejaban entrar la luz del sol. Pero cuando iba a entrar en el cuarto de baño vio a Pedro en la puerta y, sorprendida, se llevó una mano al corazón.
-Pedro: No era mi intención asustarte. Pero me preocupé al ver que no estabas en la cama.
-Pau: Sólo quería darme un baño.
-Pedro: Llámame si necesitas algo…
-Pau: Deja de mentir. Ya no tienes que fingir que te preocupa lo que me pase.
-Pedro: Me importas mucho, mi amor.

Antes de que Pau pudiera responder Pedro había desaparecido y, un minuto después, Emi entraba para ayudarla a bañarse.
-Pau: ¿Dónde estamos? ¿Y qué haces tú aquí? Pensé que estabas en Italia con el doctor Mariano.
-Emi: El señor Alfonso envió su avión a buscarme. Estaba desesperado… la idea de volver al apartamento te alteraba de tal modo que te trajo aquí.
-Pau: ¿Y dónde estoy?
-Emi: En su casa, a una hora de la ciudad. Aquí se está más tranquilo y pensó que tú lo preferirías.
Los ojos de Pau se llenaron de lágrimas. Y ella pensando que no le quedaban más…
-Emi: Está muy preocupado por ti. Todos estábamos preocupados.
Pau no se molestó en contarle la verdad: que Pedro la odiaba. Que no la había querido nunca.
-Pau: ¿Qué voy a hacer? —susurró. Había sido una estúpida por dejar su apartamento, su trabajo, todo por estar con él. Había estado cegada por su amor y convencida de que había un futuro para ellos.

Emi la ayudó a secarse y vestirse después del baño, pero cuando salió de la habitación Pedro estaba esperando en el pasillo.

-Pedro: ¿Quieres comer algo? El desayuno está servido abajo.
Sin decir nada, Pau bajó la escalera. Y no dejó que la tocase. Se sentaron a una mesa desde la que podía ver un hermoso jardín. La luz del sol entraba por las puertas de cristal, calentándola un poco…
-Pedro: Tenemos que hablar, Pau —empezó a decir él— Tenemos muchas cosas que decirnos. Pero antes debes comer para recuperar las fuerzas. Tu salud y la de nuestra hija es lo primero.
Ella comió, sin mirarlo, sin decir una palabra. Pero cuando estaba terminando su zumo de naranja oyó el ruido de una puerta a lo lejos y luego unos pasos que se acercaban. Nan entró en el comedor poco después.
-Pedro: Sea lo que sea, seguro que puede esperar hasta que Pau termine de desayunar.

Nan parecía preocupado, pero asintió con la cabeza. Y a Pau se le hizo un nudo en la garganta. Fuera lo que fuera de lo que querían hablar, evidentemente no querían hacerlo delante de ella.
-Pau: Podés hablar ahora mismo. Ya he terminado —dijo, levantándose.
-Pedro: Espera, no te vayas…

Pero sin hacerle caso, Pau siguió adelante. Pedro masculló una palabrota. Se sentía angustiado, deshecho. ¿Cómo iba a solucionar aquello?

¿Cómo iba a convencerla de que él no la había abandonado? ¿Y cómo iba a pedirle perdón? Pau lo odiaba y tenía todo el derecho a hacerlo.

Nan sacó un periódico del bolsillo.
-Nan: Mira esto.
En la primera página había una fotografía de Nan llevando a Pau en brazos el día que salió huyendo del apartamento. Debajo, había fotografías de él y de Julieta… que por lo visto había dado una entrevista hablando de su relación con Pau.

-Nan: Supongo que habrá pensado que no tiene nada que perder y todo que ganar contando su versión de la historia —suspiró su hermano.

Angustiado, Pedro se dejó caer sobre un sillón.
-Pedro: Maldigo el día que contraté a esa mujer. Pau podría haber muerto por su culpa.
-Nan: La amas.
No era una pregunta sino una afirmación. Sí, la amaba con todo su corazón. Pero había logrado matar el amor de Pau no una vez sino dos veces.
-Pedro: La entendería perfectamente si no quisiera perdonarme. ¿Cómo va hacerlo si yo no puedo perdonarme a mí mismo?
-Nan: Ve con ella. Intenta arreglar la situación.

Pedro se levantó. Sí, había llegado el momento de hablar con Pau. Si ella estaba dispuesta a hablar.

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Uno menos quedan dos :) casi se quedan sin capitulo por culpa de mi internet pero volvio enseguida por suerte :) comenten mucho y subo otro mañana @patty_lovepyp que tengan un lindo inicio de semana

6 comentarios:

  1. me encanto el cap!! que lastima que quedan dos :( espero el otro!!

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  2. Qué hermoso cap!!!!!!!!!! Espero el de mañana

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  3. ayyy subí más!!! me encanta la nove...

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  4. que angustia, pobre pau..... que le grite por 3 horas, le para algo en la cabeza, pero que lo perdone, o al menos que entienda que a el tambien lo engañaron, fue un tarado, pero tambien lo engañaron......
    solo 2 para terminar? uuuuyyyyy... quiero leerlos ya... espero mañana subas otro, o los 2
    Gracias por escribir ღ

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